Hipertensión arterial, el enemigo silencioso

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Hipertensión

El sistema cardiovascular es el encargado de transportar la sangre a todo el organismo con la finalidad de llevar nutrientes a los tejidos y eliminar los productos de desechos que se generan. Este sistema está conformado por una bomba, que es el corazón, y por un sistema vascular conformado por arterias, venas y capilares encargados de servir como ductos para la sangre. La presión que ejerce la sangre sobre las arterias se conoce como presión arterial, la cual depende de muchos factores como la cantidad de sangre que bombea el corazón, qué tan dilatadas están o qué tan estrecho se encuentra el diámetro de dichas arterias, así como la fuerza con la que el corazón bombea la sangre. Esta presión es esencial para que se pueda efectuar de una manera adecuada el intercambio de nutrientes y la salida de productos de desecho de las células.

En cuanto se genera el bombeo de la sangre por parte del corazón, podemos identificar dos momentos: el primero es la contracción también llamado sístole, mientras que el segundo momento es la relajación que recibe por nombre diástole. En ambos eventos se presentan diferentes presiones que podemos medir, con ayuda de un aparato llamado esfigmomanómetro, y se conocen como presión sistólica y presión diastólica. Se consideran valores normales, al momento de hacer la medición de la presión arterial, 120/80 mmHg (milímetros de mercurio), que es la unidad de medida.

Con todo lo anterior, podemos mencionar que la hipertensión arterial sistémica (HAS) es una enfermedad crónica y controlable, provocada por muchos factores, y caracterizada por un aumento sostenido en las cifras de presión arterial sistólica por arriba de 140 mmHg y/o de un aumento de la presión arterial diastólica igual o mayor a 90 mmHg. Este aumento en la presión genera como consecuencia daño en las arterias, lo que predispone a desarrollar enfermedades cardiovasculares como infarto de miocardio, ictus e insuficiencia cardiaca, entre otras.

La HAS, como conoceremos a partir de ahora a la hipertensión arterial sistémica, representa un grave problema de salud pública a nivel mundial, no solo por la cantidad de personas que padecen esta enfermedad, sino por las consecuencias que provoca, ya que, las complicaciones que genera tienen un impacto importante en la población. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) en México cerca del 30% de la población mayor a 20 años presenta hipertensión.  

La clasificación que se tiene para la HAS es debido al factor que la desencadena, pudiendo agruparse en HAS esencial o primaria y la secundaria. Respecto a la HAS esencial, corresponde al mayor número de casos (90-95%) y los factores relacionados son: antecedentes heredofamiliares de hipertensión, sobrepeso y obesidad, falta de actividad física, estrés, hábitos alimenticios, consumo de alcohol y tabaquismo. La HAS secundaria (5-10%), como su nombre lo indica, es secundaria a alguna enfermedad cómo apnea del sueño, insuficiencia renal crónica, coartación de la aorta, entre otras.

Algunos pacientes que padecen HAS pueden presentar dolor de cabeza o pesadez, mareo, palpitaciones, zumbido de oídos; pero es importante mencionar que todos estos síntomas pueden presentarse en alguna otra enfermedad. En la mayor parte de los casos, cuando existe un aumento de la presión arterial no se produce ninguna molestia, por esa razón se le conoce como el “asesino silencioso”, ya que, cuando se llega a presentar algún otro síntoma o manifestación, se debe a que ya hubo algún daño significativo que puede ser irreparable.

El tener la elevación de la presión arterial por una ocasión no hace el diagnóstico per se, por ello es necesario realizar otras tomas, para verificar que la cifra se encuentra elevada, al menos tres ocasiones en tres días diferentes para poder determinar el diagnóstico. 

Hablando del tratamiento, va enfocado a la reducción de las cifras tensionales, debido a que se ha demostrado que con ello se retrasa la aparición de complicaciones. Como primer paso se enfoca en la mejora de los hábitos higiénico-dietéticos, encaminados a modificar el estilo de vida del paciente y reducir los factores de riesgo, esto es llevar una dieta con bajo contenido de sal, mantener un peso saludable, realizar ejercicio adecuado a las posibilidades, gustos y aptitudes, limitar el consumo de grasas, suspender el tabaquismo, reducir el consumo de alcohol y disminuir, en lo posible, el estrés. El tratamiento también puede apoyarse utilizando medicamentos, estos prescritos por un médico, que van a ser complemento para mantener cifras tensionales. Es importante mencionar que el tratamiento va encaminado al cambio en el estilo de vida y que los medicamentos, por sí mismos, no son la única estrategia a utilizar.

A manera de concientización, aprovechamos esta fecha, para fomentar la prevención de la HAS cambiando nuestros estilos de vida con la finalidad de estar saludables, en caso de presentar hipertensión arterial, se busca encaminar y enfatizar las acciones saludables, disminuir los factores de riesgo, acudir a valoración médica frecuente y seguir las indicaciones médicas del tratamiento farmacológico. Evitemos complicaciones a otros órganos que puedan generar un aumento de la morbimortalidad.

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