¿Amar sin esperar nada a cambio?

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Reciprocidad

Amar al prójimo significa respetar, procurar, nutrir y compartir con una persona. El amor es una conexión con las personas que forman parte de nuestro entorno que asegura nuestra supervivencia como especie, porque los grupos humanos han producido la evolución cultural. En cada ser humano que ha tocado la tierra, fue el amor a sí mismo y a los demás, la energía que potencializó su bienestar personal. Pero te has preguntado ¿qué tanto se vale amar sin esperar nada a cambio?, te regalo algunos puntos de reflexión para que construyas de manera consciente tu forma de amar.

En nuestra cultura es común escuchar que el amor es incondicional, que amar significa dar sin recibir nada a cambio. Pero antes de quedarte con esta idea, te invito a reflexionar en torno a los siguientes puntos:

  1. La codependencia. La codependencia ocurre cuando cuidamos a otros sin procurarnos a nosotros mismos, y enfocándonos solamente en las necesidades del pŕojimo. Cuando haces esto, tiempo después comienzas a tener la sensación de vacío, sentirás que perdiste el contacto contigo y que dejaste de hacer lo que te hace feliz. Las renuncias parecen necesarias, pero nos van secando las ganas de vivir. Las personas codependientes se miran al espejo y sienten que el amor a otros les dejó la cara demacrada y el cuerpo descuidado.
  2. La dependencia. Es dependiente aquella persona que necesita de otra; a quien cuida una persona codependiente, tiene lo que parece necesitar, pero su protector le corta las alas, por lo que pierde su capacidad de resolver y empieza a tener miedo de perderle. Cuando tienes una relación de dependencia sientes que no puedes vivir sin la otra persona, estás al pendiente de que te ponga atención y tu peor temor es perder a la persona que amas, te vuelves exigente.
  3. Mutualidad. La mutualidad es una correspondencia, las personas que establecen relaciones cooperativas tienden a sentirse cómodas con lo que aportan, y saben que cuentan con otras personas, pero tienen sus propias fuerzas para desarrollar su potencial. Están para los demás pero no como indispensables sino para compartir momentos juntos. Ser capaz de dar y recibir es un tesoro que te permitirá disfrutar.
  4. Los límites personales. Medir hasta dónde podemos dar y qué tanto estamos dispuestos a recibir, o a no recibir, forma parte de las acciones que hay que cuidar. ¿Qué tipo de comunicación deseo establecer en mi trabajo, con mi pareja y mis hijos? ¿Cuáles son las acciones que puedo y con cuáles no puedo?¿Hasta dónde voy a participar y hasta dónde tendré que decir que no?. Es importante que utilices las emociones como el miedo, la ira, la incomodidad, la frustración, etc. para que te proporcionen información sobre cómo te estás sintiendo, y que a medida que lo necesites puedas decir sí, o negarte. 
  5. Los cambios en ti. Si decides amar y ser una persona a la que se ama, habrá un impacto en lo que decidas. A partir de que empieces a escucharte reconocerás que algunas personas se alejan de ti y que atraes nuevas personas y relaciones. Te aliviará saber que se alejan quienes no son capaces de amarte, y te sentirás enojado o triste al observar que habrá personas que percibirás como malagradecidas, porque cuando dices “no” se alejarán, pero estarás avanzando hacia mejores relaciones. 
  6. El apego normal. No te confundas en este tema cuando se trate de personas que por su edad o estado físico pueden depender de ti. Los menores de edad, los adultos mayores y las personas con discapacidad no podrán regresarte lo que das en exactamente la misma medida, pero con estas personas las cosas son diferentes, porque no se trata de vínculos desiguales sino de relaciones en donde la dependencia que se da es necesaria para su supervivencia. Es cierto que con ellos también habrá límites, y una ventaja es ubicar que enseñar a hacer algo es mejor que hacerlo por el otro. Recuerda que no puedes exigir relaciones de dar y recibir en la misma medida con todas las personas, pues esto dependerá de la capacidad de cada uno. A veces lo que se recibe de otros está atravesado por esto, por ejemplo, cuando cuidas a tu padre que enfrenta Alzheimer, que es un trastorno cerebral que destruye lentamente la memoria y la capacidad de pensar y, con el tiempo, la habilidad de llevar a cabo las tareas más sencillas. La satisfacción en una relación como la de este ejemplo, tiene como vuelta a cambio la satisfacción del apoyo, el amor a quien no se acuerda de ti, pero tú sí sabes quién es. 

Espero que estas reflexiones te permitan hacer contacto con cómo deseas establecer tus relaciones de amor con las personas que son importantes en tu vida. Recuerda que si no sientes satisfacción en alguna relación, vale la pena revisar este tema. Si necesitas apoyo psicológico recuerda que nuestros servicios emocionales están disponibles para ti las 24 horas del día, todos los días del año.

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