Ansiedad por separación, una problemática de la nueva normalidad

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Cuidado Animal

Es más que evidente, que debido a la aparición de la pandemia hemos tenido que modificar nuestro estilo de vida en los últimos años, donde el quedarse en casa fue una de las estrategias principales para evitar la propagación de esta enfermedad. Para los animales de compañía, esto significó que sus cuidadores permanecieran mayor tiempo con ellos. Sin embargo, ahora que nos encontramos en la etapa de la nueva normalidad, los trabajos en casa se han ido disipando, provocando en los compañeros peludos desestabilidad, al no tener cerca a sus propietarios durante tanto tiempo. 

Con la nueva normalidad se ha observado que las mascotas comienzan a presentar ciertos problemas conductuales, a raíz de los cambios en la permanencia de los propietarios en casa. Para muchos, esto ha generado una problemática importante, ya que los animales de compañía comienzan a comportarse de maneras inadecuadas, al punto de generar desequilibrio en el ambiente familiar. 

Algo que debemos aclarar es que no es lo mismo tener una mascota con una conducta problema a que manifieste un problema conductual. Las conductas problemas son acciones que ejercen los animales de compañía de manera natural (ladridos, marcaje, rasguños, mordidas, etc.), las cuales van a estar dictaminadas por factores como su especie, raza, sexo, estado reproductivo (esterilizado, gestante, etc.), pero que suelen causar molestias en sus cuidadores. 

Por otra parte, los problemas conductuales son acciones que manifiestan los animales de manera escalonada y que son detonados por alguna situación específica. Esto quiere decir que dichas acciones pueden provocar riesgos y lesiones tanto para la mascota como para sus cuidadores. Hablando específicamente sobre la ansiedad por separación, se considera un problema conductual que se desarrolla por la incapacidad de la mascota para poder lidiar con los momentos de soledad (sin los dueños cerca).

Esta alteración ha ido creciendo derivado a que, con la nueva normalidad, las personas ya no están tan limitadas para salir de casa, dejando a sus mascotas momentáneamente solas en el hogar. Entre los principales signos que se pueden observar se encuentran:

  1. Vocalizaciones constantes: Los animales de compañía pueden emitir sonidos que duren la cantidad de tiempo que los propietarios no se encuentran en casa (1 hora o más).
  2. Lamidos frecuentes: Principalmente se pueden observar en las patas, esta acción no sólo provoca irritación en la piel, sino que también mantiene un estado de humedad constante en las patas, desencadenado infecciones secundarias por hongos.
  3. Mordisqueos: Es más visible en los perros, ya que pueden morderse sus colas y patas; mientras que los caninos, se lesionan al grado de comprometer estas estructuras. 
  4. Rascados: Son los menos frecuentes, pero se desencadenan por los estados de ansiedad; con esta acción se suelen irritar, inflamar y lesionar la piel, permitiendo que se presenten infecciones secundarias. En felinos se ha llegado a ver que se acicalan tan fuerte que se arrancan el pelaje. 
  5. Orinar y defecar en lugares inadecuados: Los lugares de elección suelen ser donde los propietarios se incomoden más, como las camas y los sillones. Muchas veces los animales realizan estas acciones como una estrategia que retrase la salida de los dueños.
  6. Destrucción de objetos: Los propietarios perciben que sus mascotas mordisquean objetos como muebles, juguetes, sus platos de alimento y agua, sacan la basura e inclusive dañan puertas y ventanas. Los animales que realizan estas acciones tienden a lesionarse en cara, hocico y patas. 

También es necesario mencionar que para poder tratar estas alteraciones es importante tener una valoración presencial con un médico veterinario clínico, ya que pueden existir padecimientos que provoquen estas señales y que no necesariamente son a raíz de un problema conductual. Una vez determinado el estado de salud de la mascota, se debe solicitar apoyo de un médico veterinario en etología (ciencia que estudia el comportamiento animal) para poder evaluar los detonantes que provocan estos comportamientos y así crear un tratamiento de modificación conductual. El uso de fármacos suele estar contraindicado en la mayoría de los casos, a menos que lo acuerden el veterinario clínico y el etólogo. Si te encuentras enfrentando esta situación recuerda que los veterinarios son el mejor recurso para poder solucionar el problema que presentan los animales de compañía. 

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